Adaptación al terreno

EXTERIOR2Todo proyecto de edificación empieza con un trozo de tierra, un terreno virgen o transformado, un entorno desértico o frondoso, una zona aislada o agrupada, un espacio que debe ser analizado y estudiado previo al desarrollo de la idea.

En este caso contábamos con 2.000 m2 de tierra en los cuales se pretendía construir una casa. Una superficie soleada, sin sombras, con vientos del norte y brisas este-oeste. La parcela, prácticamente rectangular, presentaba una pendiente suave hacia el linde nordoeste y contaba con vegetación de monte bajo, matorrales y algún pino.

Analizando detenidamente el lugar, y teniendo en cuenta las variables de partida del proyecto, nos marcamos las premisas que definieron al mismo.

Deseábamos llevar a cabo un proyecto en el cual no fuera necesario realizar grandes movimientos de tierra y en el que se pudieran mantener algunas de las especies vegetales existentes, por ello la casa seguiría la orografía de la parcela. En el terreno se implantarían unos volúmenes que se irían adaptando al suelo del que emergían. Unos prismas que se cubrirían con la tierra descarnada al terreno por la intervención, equilibrando de este modo la superficie vegetal existente en el lugar.

La casa debía contar con la suficiente superficie acristalada a Sur para evitar la instalación de equipos de calefacción. Aunque los lindes mayores de la parcela se orientaban a Este y Oeste, los 33 metros de longitud de su linde Sur permitían un desarrollo de la vivienda en este frente, respetando la necesaria separación a lindes.

El programa con el que partíamos y la superficie de la parcela permitían un desarrollo de la vivienda en una planta, de este modo crearíamos una casa confortable y práctica, una casa fácil de vivir.

Cada una de las premisas fueron planteadas, también, desde el aspecto de la sencillez y la facilidad de ejecución, de la austeridad y la economía. El edificio debía poder ser construido por cualquier empresa constructora local y las soluciones adoptadas no requerirían sistemas de gran coste.

Con estas premisas fuimos dando forma a la geometría de la vivienda, diseñando dos grandes volúmenes que agrupaban las zonas de día por un lado y los espacios de noche por otro, y un tercer volumen que serviría de eje vertebrador, de nexo tanto de los dos volúmenes a los que da servicio como de las zonas norte y sur de la parcela, espacios en los que se situaría la terraza con la barbacoa (y la futura piscina) por un lado y el acceso a la zona de aparcamiento por el otro.

En el volumen central, de menor altura y con cubierta plana, se situó el vestíbulo y la cocina, que conectaría con la terraza y la barbacoa.

El volumen de día contaría con una zona de comedor, unida a la cocina a través de un hueco, una zona de estar y una zona de estudio y juego. La apertura de huecos en esta zona la determinaría el aprovechamiento solar en la fachada Sur y las vistas en la fachada Norte.

El volumen de noche estaría ocupado por tres estancias dormitorio, dos baños y el vestidor de la alcoba principal.

 

 
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